Una tarde cerca del Río de la Plata / An Afternoon Near the Río de la Plata

Como mis hijos están de vacaciones, pero yo no, me ha tocado improvisar algunos paseos que sean cerca de casa y que además no me impliquen gastos extra que me trastoquen el presupuesto, por eso hoy, luego de almorzar y reposar un poco, decidí llevar a mi hijo pequeño a conocer el rio de La Plata, en el balneario ubicado en Quilmes.

Una de las grandes deudas que llevo con él es que no conoce el mar, y siendo honesta, mi sueño era llevarlo a conocerlo pero en un viaje de vuelta a Venezuela, cosa que no se ha podido realizar, por lo que hoy le planteé este paseo sorpresa al balneario para que conociera algo similar, y la verdad es que logré mi cometido, pues su cara de asombro no tiene precio.

Caminamos un buen rato por el malecón, pero la marea estaba muy baja, así que decidimos irnos hasta uno de los extremos, desde donde pudimos ver algunas personas pescando, otros disfrutando de un mate, muchos aprovechaban los espacios para pasear en bicicleta o en monopatines, y nosotros a cada tanto parábamos en la baranda de seguridad para apreciar el movimiento del rio en pequeñas olas, que además generaban un sonido sumamente relajante.

Mi hijo quiso pasar al otro lado, para tratar de lanzar piedritas al agua, aunque la mayoría cayeron un poco antes de tocarla, pues la distancia era bastante grande, pero igualmente disfrutó del paseo y de conocer esta parte de la naturaleza, que aunque no es el mar, igual no había visto nunca una gran extensión de agua como esa.

Decidimos quedarnos un rato más, para disfrutar la puesta del sol, aunque estaba nublado y no vimos un gran atardecer, pero si un cielo con varias tonalidades de azul que parecían la travesura de un pintor indeciso con los tonos que quería utilizar.

Además, vimos algunas gaviotas revoloteando cerca de la orilla, esperando encontrar algo de comer, mientras un niño que recién pescaba, se puso a limpiar su recompensa luego de estar esperando junto a su caña. Más allá, su papá ya avivaba los carbones con una parrilla improvisada, para asarlo.

Fue tanta la emoción de mi pequeño, que a pesar de habernos llevado agua y galletitas, no se antojó de nada, solo corría a los parques dispuestos a lo largo del paseo, y a cada tanto me acompañaba a ver las pinceladas en el cielo.

Ya casi de regreso a tomar el colectivo, sus palabras me hicieron un nudo en la garganta, pues para él "tenía tiempo que no disfrutaba tanto de un paseo", lo que me hizo ver que nos hemos sumido tanto en las rutinas, que este tipo de actividades han pasado a un segundo plano.

Igual quedamos en volver otro día, que sea más soleado, y traer lo necesario para hacer un picnic, unas cartas para jugar uno y pasar más tiempo disfrutando de la naturaleza, que por fortuna, es gratis.

Since my kids are on vacation but I’m not, I’ve had to come up with some last-minute outings that are close to home and don’t involve any extra expenses that would throw off my budget. That’s why today, after lunch and a little rest, I decided to take my youngest son to see the Río de la Plata at the beach resort in Quilmes.

One of the things I’ve been meaning to do for him is take him to see the ocean, and to be honest, my dream was to take him on a trip back to Venezuela to see it—something that hasn’t been possible. So today, I surprised him with this trip to the beach so he could experience something similar, and honestly, I achieved my goal—the look of wonder on his face was priceless.

We walked along the boardwalk for quite a while, but the tide was very low, so we decided to head to one of the ends, where we could see some people fishing, others enjoying a mate, and many taking advantage of the open spaces to ride bikes or skateboards. Every so often, we’d stop at the safety railing to watch the river’s gentle ripples, which also created an incredibly soothing sound.

My son wanted to cross to the other side to try throwing pebbles into the water, although most fell short of the water because the distance was quite far; still, he enjoyed the outing and getting to know this part of nature—even though it’s not the ocean, he’d never seen such a vast expanse of water before.

We decided to stay a little longer to enjoy the sunset. Although it was cloudy and we didn’t see a spectacular sunset, we did see a sky with various shades of blue that looked like the mischievous work of a painter who couldn’t decide which colors to use.

We also saw some seagulls fluttering near the shore, hoping to find something to eat, while a young boy who had just caught a fish began cleaning his catch after waiting by his fishing rod. Further along, his dad was already stoking the coals on a makeshift grill to cook it.

My little one was so excited that, even though we’d brought water and cookies, he didn’t want any of it—he just ran to the parks dotted along the promenade, and every so often he’d join me to watch the brushstrokes in the sky.

As we were almost back to catch the bus, his words brought a lump to my throat, because, as he put it, “it had been a while since I’d enjoyed a walk this much”—which made me realize that we’ve become so caught up in our routines that these kinds of activities have taken a back seat.

We agreed to come back another day—one that’s sunnier—and bring everything we need for a picnic, a deck of cards to play, and spend more time enjoying nature, which, fortunately, is free.


Foto/Photo by: @mamaemigrante
Banner de portada: Cortesía de @palabras1
Edición/Edited by @mamaemigrante using canva
Translated and formatted with Deepl



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No fue un día de playa, ni mar abierto, pero el estuario del Río de la Plata tiene la suficiente anchura y sal como para decir que ya se ha visto el mar.
Espero que tengan oportunidad de visitar más lindos lugares en estas cortas vacaciones.

Abrazos y bendiciones a vosotros.

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Ahi ese nudo en la garganta me lo pasaste a mi 😪😭, me siento tan feliz ppr tu niño que pudo ver de cerca tanta agua, algo parecido a mar, yo amo el mar y tengo dos años sin verlo con la misma nostalgia que siento su ausencia deseo que pronto tus hijos puedan darse un baño de playa. @mamaemigrante cruzó los dedos para que tengan más atardeceres especiales.

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Buenas noches muy hermosa la.vista al mar me gusta ir mucho porq me relaja y me tranquiliza bastante , el mar para mi es una zona de relajación

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Sabes que tu hermosa manera de contar parecían la travesura de un pintor indeciso con los tonos que quería utilizar, me encanta. Ver el rostro de fabrizio es todo un poema. Se nota que lo disfrutó como debe ser. Aún yo no conozco ese lugar , Debe ser hermoso tal y como lo pintas. Saludos y apapachos para ambos.🤗❤️

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