PIEL Y ALMA

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PIEL Y ALMA

A toda velocidad se marchita la secuoya roja, pero todo se aprecia en cámara lenta. Es febrero de 2026 d. C., el viajero ausente de la nave del cuerpo holográfico verifica la geometría de figuras elementales, el núcleo del octaedro. Emigra a la gota de rocío del ojo felino. Se amplifica según la longitud adecuada para el nivel de consciencia, trasmutando cual esfera metálica levitando sobre las raíces del tronco. Medita siempre de manera divergente. La luz solar petrifica la ensoñación lacónica y eterna, por lo que la información cuantificada agota las posibilidades del programa, mientras su rostro polarizado se manifiesta en todas las direcciones de la superficie de una fotografía obscura.

Adelante en el tiempo o atrás, la distorsión del alma inunda, ahoga la copa cristalina, crea el conflicto filosófico de la existencia. Un personaje sobrio juega en el laberinto de espejos. No se distingue el pensamiento de la experiencia. Simultáneamente, el obelisco fuera del campo, emana números binarios inherentes a las abstracciones violetas de las ramas.

El fuego del genio se expresa entre pirámides, respira, despierta del sueño, de vuelta al Inframundo.

La fotografía es genuina, lograda con la cámara frontal de 32M de un TECNO SPARK 20.

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Gracias por su lectura, hasta pronto, les deseo muchos éxitos.


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