Vivir rápido no es vivir mejor

Suena el despertador, y a veces, incluso, ni siquiera alcanza a sonar cuando ya esamos despiertos, nos levantamos rápidamente para ir al baño a asearnos, luego preparamos comida rápidamente para comer, igual de prisa y salir a toda carrera al trabajo, pasamos el día así, muy acelerados, y al llegar a casa a veces ni recordamos lo que hemos hecho en el transcurso del día.

Creo que esta es una escena que podría acercarse a la vida real de muchas personas, tal vez te sentiste identificado, o no, pero esa vida acelerada, sin muchas veces darnos un momento de calma para dar un respiro, o el hecho de mantenernos siempre ocupados, no siempre implica que estamos avanzando, y pienso que es un error muy común que sólo trae estrés, cansancio y, a veces, frustración porque sentimos que no nos rinde el tiempo o porque no terminamos de arrancar en nuestras vidas, a pesar de que hacemos muchas cosas.


image.png

Imagen de ANTHR_Photoblog | Pixabay

En este punto me gustaría ahondar es la importancia de los momentos de pausa, ese necesario momento en el que no damos rienda sólo al hacer, sino que nos damos el tiempo para pensar, para sentir, para observar. Hemos convertido el hacer en el protagonista absoluto de nuestras vidas. He hablado con muchas personas, y su vida se centra en estar activos durante todo el día, que llega un punto en el que pareciera más bien que se sienten mal si no hacen nada, si se regalan un momento para ellos mismos, y esto no es sano.

NO digo que debamos dejar de hacer cosas, aunque es probable que si lo necesitemos, pero si hago énfasis, y es algo en lo que he tomado conciencia, es necesario no meternos en tantas responsabilidades, esa capacidad de decir que no es indispensable para conectaros con nosotros mismos, sobre todo en estos días donde la corredera de un lado al otro parece ser la norma. No sé en que momento de la historia se volvió eso de estar saturados de trabajo se volvió algo normal, pero definitivamente no es sano.


image.png

Imagen de danutaniemiec | Pixabay

Desde hace algún tiempo he venido tomado conciencia de muchas cosas, y es gracias mi trabajo que caigo en cuenta de que muchos de los grandes problemas de salud, tanto física como mental, que tienen las personas se debe a los altos niveles de estrés que se manejan hoy en día, terminan por olivdarse de si mismos, incluso, si tienen un dolor en alguna parte de su cuerpo, no es sino hasta cuando ya no pueden aguantar más, cuando caen en el piso, que deciden atenderse, y esto tampoco es normal ni saludable.

Hay quienes no colapsan solo por un problema físico, sino porque emocionalmente están agotados, he visto a personas reaccionar de maneras totalmente fuera de si, y es básicamente porque no tienen un filtro, no tienen un control, un freno, no hay ese momento necesario en el transcurso del día, de la semana, en el que se detienen y sólo hacen nada, se encuentran consigo mismo, y esto es una acción necesaria para mantener nuestra salud mental.


image.png

Imagen de Kamyq | Pixabay

Hablo desde la integralidad, proque no somos solo lo que vemos, o lo que hacemos, somos mucho más que eso. Incluso leía hace unos días que parece que eso de aburrirse, es algo que se evita de sobremanera, y de cierta forma, para evitarlo, se recurre a hacer cosas que no nos suman nada, y la realidad es que en esos momento donde podríamos, si, aburrirnos, nos llevan a pensar en nosotros, a confrontarnos, a relajarnos, a darnos ese momento de tranquilidad, esa pausa necesaria para entrar en armonía con lo más importante, nosotros mismos.

Al final, no se trata de hacer más, sino de vivir mejor, este es mi mensaje final. Si no somos capaces de detenernos, terminamos siendo arrastrados por una rutina que nos consume sin darnos cuenta, y así vamos encaminados directo a enfermedades, a descontrol total. Hacer una pausa no expresa debilidad, es conciencia. Es el espacio donde podríamos recuperar el control, donde recordamos quiénes somos y hacia dónde vamos. Porque una vida sin pausas puede verse llena, pero por dentro, muchas veces, puede estar completamente vacía.




0
0
0.000
5 comments
avatar

Totalmente de acuerdo con usted hermano. Creo que es de suma importancia aprender a ralentizar y reconocer que existe esa llamada personalidad tipo A, que no delega, que se carga de más tareas de las que realmente puede manejar de forma sana. En Cuba solemos decirle “persona montaña”, porque parece que lleva todo encima, y no sé si en otros lugares se le llama igual, pero la idea es la misma: alguien que se sobrecarga sin medida.
Lo ideal es reservar espacios para uno mismo. El tiempo libre, los fines de semana, la jornada de ocho horas, las vacaciones no son un lujo, sino una necesidad demostrada por la ciencia. Son pausas que nos permiten recuperar energía, cuidar la salud y mantener el equilibrio. Sin ellas, la vida se convierte en una carrera interminable que nos desgasta más de lo que nos aporta.

0
0
0.000
avatar

La vida en si misma tiene un tiempo finito, no vale la pena acortarla con tanto trajín. Esa frase de "perona montaña" es primera vez que la leo, pero está buena para referirse a estas personas que se cargan de maneras absurdas de tareas. Son de esas a quienes no les gusta delegar absolutmaente nada, y que nunca dicen que no, por lo que terminan saturándose de responsabildiades.
Y claro, lo mejor es darse su tiempo para el descanso, porque sino, el cuerpo termina sumamente agotado, y no, así no es bueno vivir. Agradezco mucho el comentario. Bonito día.

0
0
0.000
avatar
(Edited)

Parece increíble hasta que lo vives. Últimamente he tenido serios problemas de sueño por una acumulación masiva de ansiedad. Cuando dices que eso de "aburrirse" parece que está mal, es cierto. Lamentablemente el pensar común en estos días es que si eres alguien ocupado, eres exitoso o interesante 🫩

Lo cierto es que he vivido en carne propia y comprobado que nada peor para la mente que abrumarla. He terminado por decidir desconectarme de todo durante una semana corrida y no me importa si todo se cae. Total mi tranquilidad no tiene precio. Comprobé que no tengo por qué ocuparme de todo para que funcione y que no tengo que preocuparme por todo para encontrar soluciones.

A veces la solución, solo a veces, es sencillamente no hacer nada y respirar. Nada más.Los problemas seguirán apareciendo, el mundo seguirá girando y el que se sacrifica soy yo. No vale la pena.

0
0
0.000
avatar

La ansiedad es uno de los peores males actuales @moito, y tener conzciencia de eso es crucial para poder enfrentarlo, también suelo desconoectarme de vez en cuando, me distancio de todo lo que sea posible, uso poco las redes sociales, precisamente por eso, porque termina uno saturado de cosas que nada nos suman, y la salud no tiene precio.
Agradecido por el comentario. Bonito día.

0
0
0.000